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jueves, 04 de febrero de 2010
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Hace aproximadamente 15 días, una noticia sobre lo delicado del estado de salud de un verdadero “maestro” del periodismo deportivo, trajo a mi mente recuerdos y enseñanzas que difícilmente pueda olvidar.
Es que compartir esta hermosa profesión con Emilio Lafferranderie o simplemente para muchos “El Veco” o “Don Emilio” fue un verdadero placer, esos que muchas veces quedan para siempre en nuestro ser.
Hoy de todo corazón deseo una pronta recuperación al mejor Periodista Deportivo del país, para volver a escucharlo de primera mano en sus emisiones diarias vía RPP.
Lo que intento transmitir es el reconocimiento y agradecimiento del que se considera un humilde alumno que tuvo “El Veco” por más de 3 años y medio. Tiempo en el cual, a través de su programa “El Show de El Veco” pude aprender lo que es el profesionalismo, la dedicación, la pasión, la innovación y sobre todo la enseñanza de un veterano de mil batallas como lo es “El Veco”, a través de sus notas, de sus expresiones, de sus comentarios y sus consejos que buscaban el toque diferente para el beneplácito del oyente.
A muchos amigos lectores, esto les puede parecer exagerado, pero si hubieran visto como casi nunca un protagonista se negaba a declarar cuando por el hilo telefónico escuchaban su nombre, era como se dice y me imagino, un gran halago.
También puedo contar como mis colegas de otros medios de comunicación sienten una verdadera admiración por “El Veco”, ya que se trata de un personaje con historia no sólo en el Perú sino en todo el continente. Y lo digo porque los he escuchado y sus expresiones así los delataban.
Gracias también “Don Emilio” por concederme la enorme responsabilidad, sin siquiera conocerme, de ser su productor y coordinador, fue lo mejor que le pudo suceder a mi carrera profesional.
¡Fuerza “Veco”!, ¡Recupérese pronto! Sus oyentes, hinchas, seguidores y todos sus familiares y amigos lo esperamos nuevamente al frente de un micrófono para seguir aprendiendo a hacer periodismo del bueno y diferente, ese que muchas veces escasea en el medio.
¡Fuerza maestro¡ y que Dios lo bendiga.
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