(FOTOS) Jugadores de Alianza compartieron sus sentimientos por el Día del Padre

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Los jugadores de Alianza Lima Leao Butrón, Rinaldo Cruzado, Alberto Rodríguez, Josepmir Ballón y Rubert Quijada hablaron en la previa del Día del Padre.

El arquero aliancista, padre de Daniela y Antonella, contó: "Me convertí en papá a los 19 años. Se adelantó un poco (risas), pero no voy a mentir:  siempre quise tener familia, tener a mis hijas".

"Ser papá te ayuda a ser un poquito más responsable, porque ya no solamente eres tú; todo lo que hagas puede repercutir en lo más preciado que tienes, que son tus hijos. Eso hizo que madurara más rápido y me diera cuenta de que ya no estaba solo en la vida".

"Vivo un sueño cuando veo a mis hijas tranquilas y felices, le agradezco a Dios porque me hace vivir ese sueño de verlas felices y sanas. Todo lo demás se puede lograr. Lógicamente, parte del sueño es verlas con su familia, ya realizadas", explicó.

Por su parte, Rinaldo Cruzado tiene tres hijos, Pablo Aimar, Avril y Airam, y manifestó: "Tenía 19 años cuando nació mi primer hijo, que se llama Pablo Aimar. La sensación fue súper linda, a pesar de la edad. Es una de las mejores experiencias que le toca vivir a uno como persona".

Agregó: "Creo que uno nunca termina de aprender a ser padre. Cada día que pasa sigo aprendiendo muchas cosas de ellos. Mi sueño de padre es que ellos sean felices y puedan cumplir todas sus metas. Mi mayor sueño es que cuando sean grandes puedan vivir felices y logren todo lo que se propongan".

El defensa Alberto Rodríguez es padre de Mateo, Isaac, Mía y Lucas y contó que al convertirse en papá aprendió a "tener más paciencia y tolerancia. Aprendí a ser más amoroso y constante, a ser más detallista".

"Mi sueño es verlos cumplir sus objetivos y metas en todas las áreas de la vida. Y que sirvan a Dios", expicó.

Mientras que Josepmir Ballón tiene a Macarena, Francesco, Salvador y Bruna y contó cómo vivió el enterarse que iba a ser padre. "Fui papá a los 18 años. Cuando me enteré tenía 17 y estaba feliz, pero a la vez no sabía cómo decirles a mis papás y cómo afrontarlo. Hoy eso es cosa del pasado. Mis padres fueron un gran soporte para lo que hoy soy como padre. Siempre digo que no sé qué habría sido de mí si Macarena no estuviera a mi lado, no sé si hubiera logrado ser lo que soy. Macarena fue mi motivación".

Finalmente el venezolano Rubert Quijada, papá de Ruberth Mathias, contó: "A los 26 años me convertí en papá. Sentí mucha alegría, porque estuvimos buscando un niño dos o tres años, y en ese periodo tuvimos una mala experiencia. Nuestro hijo llegó para cambiarnos la vida".

"Mejoré en todos los aspectos. Me ayudó a madurar mucho, a crecer como persona y como futbolista, a ser más responsable de mis actos. Quiero ser un ejemplo para él, siempre trato de cuidar mis pasos y de pensar muy bien las cosas que haré porque sé que detrás de mí viene un niño que me ve como ejemplo y no puedo fallarle", añadió. 

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