Grave denuncia: Rebeca López denunció abandono tras lesionarse jugando por Real Áncash

Grave denuncia: Rebeca López denunció abandono tras lesionarse jugando por Real Áncash

Rebeca López, volante nacional que juega en Real Áncash de la Liga Femenina, decidió romper su silencio y contar públicamente el duro momento que atraviesa tras sufrir una grave lesión durante el campeonato. A través de una carta abierta, la jugadora relató con dolor cómo, tras lesionarse en uno de los primeros partidos del torneo, no recibió la atención médica adecuada por parte del club ancashino y tuvo que costear por su cuenta los exámenes que confirmaron el peor diagnóstico: rotura del ligamento cruzado anterior.

A continuación el testimonio de López:

"No sé por dónde empezar. Para mí todo esto ha sido muy difícil, y escribo esto no para perjudicar a nadie, sino porque realmente necesito ayuda. Jugué para el Club Real Áncash en la Liga Femenina. Llegué el 6 de febrero e inicié la pretemporada con el equipo. Fue en el primer partido contra Universitario de Deportes en marzo, donde sufrí una lesión. Esa misma noche regresé al hotel adolorida y le conté al señor Willy (Wílder Chávez Osorio). Él pagó para que me pusieran una ampolla porque el dolor era fuerte. También el presidente del club se preocupó al inicio y me envió con su esposa  a la farmacia para que me aplicaran otra ampolla.

Con el pasar de los días fuí atendida por la fisioterapeuta y aunque me trataron bien, después de dos semanas no veía mejoría. El dolor seguía y cada vez me preocupaba más. El DT  me preguntaba qué tenía, pero ni yo lo sabía: primero me dijeron bursitis, luego otra cosa distinta, y nunca había un diagnóstico claro.

Yo insistí en que necesitaba una resonancia magnética para saber realmente qué tenía, pero al parecer eso incomodó a algunos directivos. Finalmente, con ayuda del DT, me sacaron una radiografía en la Clínica San Pablo (Clínica San Juan Bautista ), pero no salió nada. Un traumatólogo me dijo que no era grave. Sin embargo, el dolor persistía.

A pesar de eso, el presidente y el DT me pedían que entrene. Lo hice, pero no podía estar al 100%. Antes de un partido incluso me pusieron otra ampolla para que no duela y así poder jugar. Pero las noches eran insoportables: lloraba porque no podía descansar y no sabía qué tenía.

Le pedí nuevamente al presidente una resonancia, pero me evitaba cada vez que me acercaba a hablar. Entonces reuní valor y con mi propio dinero vine a Lima para sacármela. El resultado fue devastador: mi ligamento cruzado anterior estaba roto. Ese día lloré demasiado.

Cuando regresé a Huaraz a dar la noticia, el señor Héctor Durán intentó culpar a mi anterior club, FC Killas, diciendo que yo ya llegué lesionada. Eso no era cierto. En Killas siempre me apoyaron, nunca me abandonaron, y yo llegué sana al Áncash. Después de eso, Héctor se mostró ocupado y evitaba el tema. En un momento me dijo que nos hagamos cargo "mitad y mitad" de la operación, pero no estuve de acuerdo. Él debía hacerse responsable.

Seguí yendo a los entrenamientos, aunque no podía jugar, solo apoyaba a mis compañeras desde fuera. Me dolía no poder estar en la cancha. En una ocasión Héctor me dijo que no me dejaría sola, que me ayudaría porque él también había sido jugador y sabía lo que se siente. Confié en sus palabras.

Al final del Apertura me dijeron que me atenderían en Lima, en la Clínica San Pablo, y que aliste mis cosas. Me vine con todo, pero nunca llegó ningún documento, ni cita, ni respuesta clara. Lo llamaba y no contestaba. Pasaron los meses. Cuando al fin me atendió, le pedí de corazón que no me deje así. Me respondió que si yo hacía público mi caso, la prensa hablaría unos días y después todo se olvidaría.

Solo pide justicia

Yo no quiero perjudicar a nadie, solo quiero sanarme y volver a jugar. Si tuviera el dinero para operarme, ya lo hubiera hecho. Pero no lo tengo, y mis abuelitos tampoco pueden costearlo. 

Hoy, después de tanto silencio y promesas incumplidas, decido contar lo que pasó. Porque creo que el fútbol femenino en el Perú merece respeto y justicia. Que se permita competir solo a los clubes que realmente se hagan cargo de sus jugadoras, como corresponde. Hay mucho talento en el Perú, pero también mucho sufrimiento por el poco profesionalismo de algunos clubes. Yo solo quiero una oportunidad de curarme, de volver a hacer lo que amo: jugar fútbol.

.

Comentarios

.